Mi decálogo de medidas para ser un emprendedor digital productivo

emprendedor digital productivo - Antonio Portillo

En artículos anteriores te hablé de la importancia del emprendedor digital productivo: qué es la productividad y lo clave que resulta para los emprendedores. Si no somos productivos, no cumpliremos objetivos y por consiguiente, no avanzaremos como emprendedores digitales y nuestro negocio no podrá escalar.

¿Ves qué importante resulta este concepto en nuestra actividad diaria?

En esta ocasión voy a profundizar un poco más en el tema y te voy a hablar de varios aspectos relacionados. Cuestiones a las que debes prestar atención; mejor más pronto que tarde…

Te voy a explicar varios aspectos sobre productividad que no puedes dejar escapar como emprendedor digital. Y voy a compartir contigo las diez medidas que a mí me funcionan.

¿Quieres conocerlas?

 

A qué nos enfrentamos los emprendedores digitales

 

Procastinación y objetos brillantes a nuestro alrededor

¿Te suena? Seguro que sí. Los que hemos montado un negocio digital basamos nuestra actividad en internet.

Hoy día la digitalización nos ofrece numerosas ventajas, desde conocimiento, a la posibilidad de alcanzar a personas de todo el mundo, accesibilidad, herramientas y recursos… Pero, por otro lado, ¿qué supone todo esto? Exacto, el tiempo que “echamos” en ello.

A los emprendedores digitales a menudo nos ataca un “virus”; el del Síndrome del Objeto Brillante, Shiny Object Syndrome en inglés. ¿Has oído hablar de él? Si no lo has hecho, la situación la has vivido fijo: resumiendo, te pierdes en la red.

Esos momentos en los que investigando para mejorar tus servicios analizas, estudias posibilidades y, de repente, se te ocurre una idea maravillosa y te lanzas a trabajar en ella… dejando lo que estabas haciendo para otro momento. ¿A que te ha pasado más de una vez?

O esos otros en los que abres un correo, pinchas un mail, lees algo interesante y de ahí saltas a otro contenido, ves una web que te mola, y otra y otra… y, para cuando te das cuenta, la lectura de ese correo se ha convertido en la pérdida de varias horas.

Por eso se le llama el Síndrome del Objeto Brillante; porque aparecen constantemente distracciones, como si fueran luces que te llaman, que te atrapan… y te roban el tiempo.

¿Qué hacer? Es indispensable que te pongas firme y tomes una serie de medidas. Te voy a ayudar y te voy a ofrecer una serie de pautas, mi decálogo, que intento seguir al pie de la letra. Porque los emprendedores tenemos que trabajar a diario para convertirnos en emprendedores digitales productivos.

 

Decálogo de medidas para no ser atacado por ese síndrome…

1 Ponte mirando al futuro

Piensa en las razones que te han llevado a montar un negocio digital. Pueden ser muchas y las de cada persona son diferentes. Analízalas y busca el gran por qué.

Hay una razón que está por encima del resto. Por algo has decidido embarcarte en esta gran apasionante, y a veces dura, aventura.

¿Y cómo te ves en un futuro? Pongamos un plazo corto, de un año y otro más largo, de cinco o diez años.

¿Cómo te gustaría vivir en ese momento? ¿Dónde? ¿Cuáles serán tus condiciones de vida? ¿Qué pasa con tu negocio? ¿En qué punto está?

Este parece un ejercicio de motivación y te confieso que la primera vez que yo lo tuve que hacer me hizo sentirme un tanto extraño.

Pero la verdad es que ayuda proyectarse al futuro y planificar (aunque parezca un sueño loco en este momento) cómo nos vemos en ese futuro cercano.

Incluso es bueno escribirlo, pintarlo, hacer un collage con fotos, dibujarlo… lo que sea, pero plasmarlo en algún formato. Te lo dejas a mano, a la vista si es posible, y cuando echas la vista a ello la verdad es que te motiva a seguir y centrarte.

Y más todavía cuando tengas bajones o momentos de flaqueza. Lo coges, lo revisas y te dará fuerzas de nuevo. Porque conectarás con las grandes razones que te llevaron a arrancar en esto.

2 Traza un plan y enfócate en ponerlo en marcha

Tomarte un tiempo al día, o a la semana, para planificar es un sencillo pero efectivo truco.

Se trata de tomarte un rato para analizar las tareas que tienes que hacer y listarlas por orden de importancia. Con esa lista completa, sólo te tendrás que centrar en ponerte a resolverla, paso a paso, punto por punto.

Habrás adelantado tiempo de pensar, cada vez que resuelves algo, cuál es el siguiente paso o tarea que tienes que abordar. Porque al tener ya la lista hecha, pasarás de una a otra de forma inmediata.

Parece algo banal y que sólo ahorras unos segundos entre cada tarea. Pero tu cerebro no desconectará en esos segundos y serás mucho más eficiente y productivo. Pruébalo.

Hasta que una tarea no se da por terminada, no pases a la siguiente. Así no perderás la concentración y el foco en ese tema y darás el 100%.

Para hacer esta lista te sirve simplemente un cuaderno o agenda y escribirlas; también lo puedes hacer en formato digital, en un simple calendario o utilizar alguna de las numerosas aplicaciones que ya existen.

Verás qué gusto da ir quitando cosas de la lista…

 

3 Tus proyectos estratégicos, también a la lista y desmenuzados

En una capa más profunda que la anterior, también puedes seguir este método para abordar los proyectos estratégicos que tienes que desarrollar para que tu negocio online escale o mejores tu oferta con nuevos productos o servicios.

Si lo que te preocupa es que las tareas del día a día te consumen todo el tiempo del que dispones, incluye tu propio proyecto como si fueras un cliente más.

Para abarcar lo que tienes que hacer por tu negocio, lista primero los quehaceres en base a proyectos. Por ejemplo: crear un blog, escribir un lead magnet, crear un producto…

A partir de aquí desmenuza ese proyecto en tareas más concretas. Por ejemplo, si tu objetivo es escribir un lead magnet, las tareas que tendrás que abarcar podrían ser: investigar sobre el tema, hacer el guión del contenido, redactar el contenido, maquetarlo, etc.

Cada una de esas tareas intégrala en tu planning diario.

Ya lo tienes. Verás que haciendo pequeñas tareas paso a paso, avanzarás e irás completando hitos.

 

4 Trabaja en bloques de tiempo

Te he hablado ya de este tema en este blog.

Bloquea tiempos para realizar las actividades y tareas. Si estás a una cosa, céntrate en ella, sea escribir, ordenar facturas o responder mails…

Eso de saltar de una cosa a otra sin ton ni son se tiene que acabar. Desde que yo trabajo de esta forma soy mucho más productivo y el tiempo me cunde mucho más. 

Hay un tiempo para cada cosa y así es posible enfocar nuestros esfuerzos en ir cerrando hitos.

 

5 Date tiempo para reflexionar en grandes ideas

A menudo los emprendedores digitales estamos tan enfrascados en las tareas que tenemos que hacer para ofrecer un buen servicio a nuestros clientes que no nos damos tiempo para echar el freno.

Tan importante como planificar bien es tomarse también un rato para reflexionar sobre el camino andado y si vamos en la senda que queremos seguir.

A veces es el mercado o las necesidades concretas de nuestros clientes las que nos arrastran y terminamos haciendo cosas que se escapan de la idea que nos habíamos fijado para nuestro emprendizaje digital.

Puede ser que esas necesidades se conviertan en un nuevo servicio o producto para ofrecer en tu actividad. Pero, si es así, que seas consciente de ello;  que no sea como una ola que te arrastre.

Tú debes hacer un esfuerzo por mantener el control de tu negocio, por liderarlo tú. Y que tus decisiones sean conscientes, meditadas y en base a unos objetivos.

Te puede ayudar tener un tiempo para pensar en ti y en tu negocio cada cierto tiempo. Y tomarte la molestia de pensar en nuevas ideas, reflexionar sobre ellas y anotarlas.

Regístralas, para que no las pierdas de vista pero no te coman la cabeza, rondando durante días. Cuando las anotes, tendrás la tranquilidad de que la idea ya está cazada, no se te va a escapar. Pero de nuevo, que no se convierta en un objeto brillante que te distraiga.

 

6 Aprende a delegar desde el principio y ponlo en marcha

También te he hablado de ello varias veces.

¿Que tengas un negocio online de forma autónoma o individual tiene que suponer que te enfrentas tú solo a todo? Rotúndamente, ¡no!

Ser un profesional que trabaja solo no significa que todas las tareas te las tengas que echar tú sólo a los hombros. En este blog ya te he hablado de la importancia de delegar tareas y te conté cómo empezar a hacerlo.

Hazme caso y plantéatelo desde el principio. Es un gran cambio. Ganarás en tiempo, gestionarás mejor tu actividad y, sobretodo, tendrás salud y fuerza.

 

7 Cuidarse, por dentro y por fuera

Montar un negocio digital supone un gran esfuerzo, físico e intelectual. Y también influye en tus relaciones sociales y familiares.

Todo ello conforma el gran conjunto de tus circunstancias personales. Tendrás que aprender a compaginarlas todas y a darles a todas la importancia que se merecen.

Seguro que tienes mil tareas que hacer cada día. Y que si siguieras trabajando, podrías seguir y seguir durante horas, empalmando el día con la noche…

Pero esta no es la forma. Esto sólo te llevará al cansancio, a alimentarte mal, dormir menos, no conciliar la vida familiar y la laboral y una larga lista de problemas que acarreará.

Como consecuencia, el cansancio que se convierte en agotamiento; que deriva en mala salud; desgana; mal rollo; enfados; desmotivación… Y te quemas.

Este no es el plan. Para nada.

Fíjate objetivos alcanzables y cuida tus hábitos, tu familia, tus relaciones… Reserva tiempos para todo y para todos.

Ten en cuenta que si todas las facetas de tu vida no están en un sano equilibrio, irás perdiendo el sentido del por qué te aventuraste en esto. Y, desde luego, trabajar mil horas al día no es sinónimo ni de efectividad, ni de rendimiento, ni de productividad. 

Para ello es importante crear una serie de hábitos, rutinas que podrás ejecutar casi sin darte cuenta, pero que, con el tiempo, harán que desarrolles las actividades de una forma automática y no te cueste esfuerzo.

¿Cuáles son esos hábitos que te pueden ayudar?

Aquí la lista de los que yo considero indispensables:

  • Organizar bien la agenda de trabajo.
  • Cuidar la alimentación.
  • Mis ratos con mi pareja haciendo lo que nos gusta o nos apetezca.
  • Practicar ejercicio físico.
  • Socializar.
  • Decir no.
  • Respetar los tiempos de desconectar. Y desconectar de verdad.

 

8 Crea un proceso de trabajo y recógelo

Esto también lo he aprendido con el tiempo y me ha sido de gran ayuda.

Las tareas, el cómo desarrollarlas, es un proceso. Tener ese proceso recogido ha supuesto que, cuando voy a enfrentarme a un proyecto con un nuevo cliente, sé exactamente los pasos que tengo que seguir. No empiezo de nuevo de cero.

Y soy más rápido y eficiente.

Pero, además, el tenerlo ya recogido es una gran ventaja para cuando tengas que contar con ayuda externa o subcontratar a otro profesional que te ayude en esa misma tarea.

Podrás valorar cuánto tiempo (y qué coste tiene) desarrollar cada tarea. Te ayudará a la hora de hacer presupuestos para terceros o poner precio a tus productos y servicios.

Y, cuando llegue el momento de contar con ayuda externa a la que puedas delegar ciertas tareas, tendrán claro desde el primer momento qué deberán hacer y cómo. No perderás tiempo en formaciones y procesos de adaptación y podrás liberar en seguida ese tiempo para dedicarlo a lo que de verdad te importa.

 

9 Aprovecha las herramientas y automatiza tareas

Las herramientas nos ayudan a ser más rápidos y efectivos.

En lo que puedas, aprovéchalas y sácales chispas. Utilízalas en tu beneficio.

Hay tareas de tu día a día que no tiene sentido que las ejecutes tú. Analiza, identifícalas y busca la herramienta adecuada para poder realizarlas de una manera automatizada.

No se trata de que tu servicio se tenga que convertir en un gran Matrix. Se trata de que las acciones más banales que una herramienta puede desarrollar, las ejecutes de esa forma y tú te centres en el valor añadido que le puedes dar por tu experiencia, conocimientos y creatividad.

 

10 Aprende de tus errores pero no caigas en el perfeccionismo perpetuo

Este es otro de los grandes síndromes que sufrimos los emprendedores digitales. Querer ofrecer un buen servicio o producto a menudo se convierte en un proceso de creación o desarrollo que nunca termina. Y si el proceso no termina en algún momento, no llegamos a conseguir tener un producto o servicio que ofrecer.

Podemos estar como un hámster en la rueda dando vueltas y vueltas. Pero tenemos que parar en algún momento.

Por supuesto que tenemos que esforzarnos en que nuestros productos y servicios sean los mejores posibles. Pero ten en cuenta que siempre te surgirán dudas; siempre encontrarás a alguien que lo hace mejor; o un nuevo producto que sale al mercado y supera tu oferta; u otro que lo hace más barato…

Y a veces los emprendedores digitales caemos en el error de paralizarnos en estos casos y atascarnos en este punto. Y no avanzamos: ahí nos quedamos, en el proceso de la mejora perpetua.

¿Cuál es el resultado? Que esa mejora que nunca termina se convierte en un proceso infinito, se consume el tiempo, se agotan las fuerzas… y nuestro producto o servicio no se pone en el mercado.

No caigas en esto. De verdad. Hay que lanzarse en algún momento y tienes que ser consciente de dos cosas:

  • Nunca vas a conseguir la perfección absoluta. Es imposible; convéncete ya.
  • Será la propia actividad y el mercado quienes regularán de forma natural las mejoras o cambios que deberás hacer.

Aquí lo que de verdad importa es que estés atento a las señales, al feedback y a las respuestas del mercado. Revises tu oferta, analices los errores y pongas en marcha mecanismos para solucionarlos de manera rápida, por supuesto.

Y aprendas en el proceso. Saca conclusiones de esos errores y esfuérzate en no volver a repetirlos y crear sistemas de mejora.

Además, es parte del encanto de tener un negocio digital: todos los días se aprende.

 

Estoy seguro de que estas diez ideas te van a ayudar. Me gustaría que me lo contaras cuando las apliques. Son mi manual diario, que he querido compartir contigo, porque a mí me funciona. ¡Conviértete tú también en un emprendedor digital productivo!

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